26 de junio de 2012

DAMOS LA CARA

Hay novedades en el staff de HDJ, y aprovechamos la ocasión para, además de presentar a los nuevos integrantes, mostrar a todos los que llevamos a cabo esta aventura editorial:

WALTER CASSARA: Editor



VANESA PERELLÓ: Distribución en Argentina - Responsable de la web


NAT FILIPPINI: Diseño de la colección 

ROBERSON: Ilustrador - Diseño de portadas

MAURICE BROSANDI: Maquetación

LAURA GÓMEZ PALMA: Revisión y corrección de pruebas
Responsable del blog
DANIEL COLETTI: Web master


20 de junio de 2012

AUTORES: Michel Nieva, transformado

Tapa de Papelera de reciclaje, 2011
Desde la publicación de Papelera de reciclaje, el joven poeta Michel Nieva, según nos contó, se dedicó a escribir cuentos y en eso anda (creo que pronto podremos conocer parte de este trabajo: ¿Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos?). Y aunque en este momento no esté abocado a la escritura poética -en el sentido más literal de la expresión- su nueva producción en este ámbito tiene un origen más bien oral: en su nuevo avatar como Michel Tinieblas, nuestro autor tiene mucho que decir:







N°1
Me trajeron de Miami un clon
Mis viejos son re menemistas y me trajeron
Un clon
de Miami
¿Para qué servía ese electrodoméstico fatal?
¿Para qué servía, para qué?
Me trajeron de Miami un clon
Mis viejos son re menemistas y me trajeron
Un clon de Miami
¿Para qué servía ese electrodoméstico
Fatal?
¿Para qué servía, para qué?

Sus brazos suaves, delgadísimos


Por la noche
Titilan
Y su boca falsa a veces también
Paladea
Las palabras más inconcebibles.
Cierta vez por ejemplo
Porque me sentía triste y solo
(Los niños tienden
Frecuentemente
A deprimirse)
Empecé a acariciar el cuerpo del clon.
A la gramática tímida de mis dedos su cabeza plástica
Se sometía y su torso
De polietileno
Ronroneaba,
Adicto,
Pidiéndome más.
Y acaso hubo alguna alquimia
Atroz
En mis movimientos
Porque del clon empezó a borbotear una espuma rara
Como si rabia, o epilepsia tuviera o una perversa ánima
Lo hubiera poseído, el clon
Se transformó siniestramente,
Y de su boca
Que Ya lo dije
Era falsa
Salieron
En un castellano impersonal
Estas palabras enigmáticas.
Me dijo:
Oídme vos, joven argentino:
Se ha despertado el genio
Del clon
El espíritu absoluto
Del clon
La voz autómata justicialista
Del clon y podéis
Pedirme tres deseos

Pero yo, precavido, porque siempre había soñado con esta situación
Con un espíritu absoluto de un clon de Miami que tres deseos
Como una lámpara miliunaochesca
Me concedería
Al Clon, yo, que tenía nueve años, le repliqué una respuesta que con nueve años
Ya había premeditado
Mi primer deseo que había premeditado
Ya con nueve años y entonces le dije que mi primer deseo
Era tener tres deseos más
Y que mi primer metadeseo
Era tener tres metadeseos más
Y que mi primer metametadeseo
Era tener tres metametadeseos más
Y que mi primer metametameta deseo
Era tener tres metametametameta deseos más
Y que mi primer metemetametametameta
Así seguí y mientras me perdía
En ese mar proceloso de anáforas y de metas y de
La voz del genio
Seca, irritada como un trueno, me respondió

Niño materialista y codicioso
Sigues pidiendo vanos artificios de consumo como deseos pero ignoras
Quién soy
Sigues devanándote en tu ingenio consumista y voraz pero ignoras
Quién soy
¡Y encima me Has pedido un metadeseo a mí
Que No soy un meta genio!
Yo
Soy el Espíritu absoluto del peronismo
Yo Soy el Espíritu absoluto del peronismo que vigila
La conciencia revolucionaria de los niños
Tu tendrías que haber pedido y por qué
Te Digo tú, carajo, si soy argentino y peronista y rioplatense
Vos tendrías que haber pedido tres cosas:
La primera: justicia social
La segunda: Soberanía política
La tercera: independencia económica
Y sin embargo tu codicia
Cipaya imberbe y pequebú
Te llevo a pedir sólo para vos
Sofísticamente
Más y más

Entonces yo
con nueve años
le respondí Pero si venís de Miami, clon hijo de puta
La cuna del consumismo
Mundial
La cuna mundial del consumismo
Pero si venís de Miami, clon hijo de puta,
A destrozar la industria nacional
Y a cerrar fábricas y a dejar
Obreros argentinos sin laburo
Le repliqué,
¿Cómo me vas a acusar a mí de lo que vos sos efecto, sistema y fin: ¡el consumo, El consumo, el consumo!?

Y entonces el clon, herido, en su orgullo, se abalanzó, rabioso, hacia mí
Y nos entrelazamos
En la pelea más incongruente
Llena de arañazos y alambres y tornillos y
¿Qué pasó,
Inmediatamente después?
¿Quién venció en esa lucha, demencial?
¡Ay, ya recordarlo quisiera!
Porque como antes les mencioné
Yo tenía nueve años y bien saben
Que de esa edad, todo es vago y difuso y muchas veces inventado
Todo lo que atañe a esa pelea y a mi posterior
Relación con el clon
Lo olvidé
Sin quererlo
Como todas las cosas de la vida

¿Qué era lo que ese muñeco grotesco pretendía?
Sólo sé que atesoro esa noche hermosa,
Miliunaochesca
Que juntos pasamos
Y que ahora se pierde
Inútil
Como una paloma fugitiva

Me trajeron de Miami un clon
Mis viejos son re menemistas y me trajeron
Un clon de Miami
¿Para qué servía ese electrodoméstico
Fatal?
¿Para qué servía, para qué?


Copla corta
Mi vieja no me deja ir a kimochi
Si no me fumo un finoli
Mi vieja no me deja apuñalar embarazadas
Si no me cojo a mi hermana
Mi vieja no me deja comprar euros
Si no me empomo a mi suegro
Mi vieja
Mi vieja
Mi vieja

Sin título
Salvajes unitarios
¡Me sacaron una muela y explotaron en veinte
Deformidades!
Salvajes unitarios
¡Decapitan al armiño color sepia!
Salvajes unitarios
¡Hacen croquetas con los ojos de un coreano con SIDA!
Salvajes unitarios
¡Se comen el chancro de mi abuelo!
Salvajes unitarios
Salvajes unitarios
Salvajes unitarios
¡Rosas! ¡Rosas! ¡Rosas! ¡Viva la
Santa Federación! ¡Viva
la Santa Federación!


Sobre Papelera de reciclaje (su libro publicado por HDJ el año pasado), he aquí una reseña-entrevista escrita por Juan Rapacioli para el diario digital de la Agencia Télam (http://www.telam.com.ar/nota/12285/):

En "Papelera de reciclaje", el poeta Michel Nieva configura una serie de poemas ordenados en listas temáticas, a modo de consignas conceptuales, donde la perspectiva se modifica según el contexto y donde van apareciendo distintos heterónimos que sirven para hablar de la relación entre ficción y experiencia.
"Me interesa el tema de los heterónimos y el balance entre poesía y experiencia -explica el autor en diálogo con Télam-. Se me ocurrió crear algunos personajes para disfrazar la propia experiencia, ya que hay una figura poética que tiene una relación muy intensa entre intimidad y escritura".


El prólogo del libro, publicado por el sello Huesos de Jibia, juega con esa idea: "Es un tipo que, en el futuro, encuentra dentro de su papelera de reciclaje una serie de poemas que no sabe si los escribió él. Hay un olvido absoluto de la propia experiencia, y ahí deja de ser experiencia: es algo muy íntimo que olvidó y es irrecuperable: sólo puede recuperarlo a partir del texto".


"El tema de los heterónimos lo pensé a partir de la idea de que uno está constituido de otros; es el intento de canalizar facetas de uno mismo y también de familiares, tratando de concentrar todo eso en la figura de un otro, de una persona con sus propios sentimientos inventados", indica Nieva.


Entre los autores apócrifos, "hay un poeta peronista, que está un poco inspirado en la historia de mis viejos, quienes se exiliaron en Medellín, Colombia. Es una manera de configurar una experiencia que me entrecruza de alguna manera, pero que no es mía", señala.


Nieva explica: "Me interesaba desarrollar el tema de la dictadura, un tema muy tratado en la literatura argentina, pero quería verlo con otros ojos, mirarlo desde la banalidad, alejarme un poco del discurso construido en torno a la seriedad: pensarlo en hechos superficiales, como el problema de un tipo que extraña comer un churrasquito".


"También hay uno de los poetas que es mujer, Michelle Nieva, donde juego con ese tema del nombre masculino y femenino; un poco mi propia historia, algo con lo que me cargaban en la escuela", cuenta.


Dentro de esta idea de poesía y experiencia, "me interesaba versificar géneros que no están relacionados a la poesía, descontextualizarlos y colocarlos en otro lugar; como el hombre que pone un inodoro en un museo y se convierte en una obra de arte, por una cuestión de contexto".


"Porque supuestamente la poesía desgrana el idioma, trata todo el tiempo de salir del lugar común, y un género como el slogan publicitario, que es lo más común y estereotipado del idioma, estética e ideológicamente, funciona como elemento de descontextualización", destaca.


Michel Nieva nació en Buenos Aires en 1988. Es estudiante de la carrera de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA).


Desde 2006 publica poemas en diversas antologías de nuevos escritores. Junto a Zara Benaventos Ceppi, tradujo "Fragmentos" de Heráclito. "Papelera de reciclaje" es su primer libro.


-¿Hay una especie de referencia burlona a la figura de Borges en el libro? -Borges es mi escritor preferido. Hay una frase psicoanalítica que dice que podés estar con o contra el padre, pero nunca sin él. Entonces, ante la imposibilidad de hacer algo parecido, uno se pone a provocar, pero en broma. La primera palabra de este libro es Borges.


-¿Tenés un universo de influencias poéticas? -Con el tema de los heterónimos me interesa Fernando Pessoa, Juan Gelman, Leónidas Lamborghini, también Roberto Juarroz, Osvaldo Bossi y Nicanor Parra, alguien que domina muy bien el humor.


-¿Hubo una estrategia para la realización del libro? -Me interesaba la escritura seriada, la repetición por listas, una suerte de objetos uno detrás del otro: es una forma de experimentación y producción. Una manera de escribir bajo consignas: una consigna, y seis poemas que corresponden a ella, por ejemplo.


-En el libro gira la idea de usar la ficción para separar de uno la experiencia y poder mirarla desde otro lugar. ¿No es así? -Claro, es el tema del contexto ficcional, lo que decía Pessoa, eso de jugar con la experiencia del poeta, introduciendo figuras que no estaban tan conscientes en el lector; yo mismo me dirijo como un personaje inventado, como elemento que también está dentro del contexto, y el contexto puede cambiar el sentido.



ALGUNOS ENLACES DE INTERÉS:

Michel Nieva leyendo "Tanka Kantiano": http://www.youtube.com/watch?v=lWeFC7Yjg50
Su Facebook: http://es-la.facebook.com/michel.nieva1


Dónde comprar Papelera de reciclaje:
http://www.librerianorte.com.ar/9789871586233/Papelera+De+Reciclaje/


Michel Nieva, durante una de sus performances como Michel Tinieblas

13 de junio de 2012

ENSAYO: Bonnefoy en el Día del Escritor



En el día del escritor, HDJ recomienda la lectura de este breve y profundo estudio de Yves Bonnefoy sobre un poema de Yorgos Seferis, El rey de Asiné, que es, sin duda, uno de los puntos más altos en la obra del poeta griego, y es también uno de los momentos cardinales de la poesía del siglo XX. En él se trata de reconstruir la historia de un rey fantasmagórico, que fuera alguna vez un baluarte de la civilización helénica, pero de cuya existencia sólo se conserva una escueta mención en el catálogo de las naves de la Ilíada.  Este libro de Bonnefoy es un viaje al fondo del magno poema de Seferis, pero es también un estudio insoslayable sobre la difícil condición del discurso lírico en una modernidad arrasada por las llamas de la violencia y la disgregación moral. 
  

 





El rey de Asiné

«Y Asiné... »
Ilíada, II, 560.



Toda la mañana bordeamos la Acrópilis
primero del lado de la sombra, donde el mar
verde y sin destellos, como un pavorreal muerto,
nos acogió bajo un tiempo sin fallas.
Las venas de la roca bajaban de lo alto,
desnudas cepas retorcidas, animadas por
el roce del agua, y el ojo mientras las seguía
luchaba por escapar del vaivén fastidioso
perdiendo fuerza a cada instante.

Del lado del sol una playa abierta, enorme,
y la luz pulía diamantes en las altas murallas.
Ninguna criatura viva, ni siquiera las torcazas,
ni el rey de Asiné, a quien buscamos desde hace dos años,
desconocido, olvidado de todos, también por Homero,
tan sólo una palabra –y aún incierta– en la Ilíada,
arrojada allí como una máscara de oro funeraria.
La tocaste, ¿recuerdas su sonido? Hueco en la luz
como tinaja vacía en la tierra excavada;
y el mismo ruido del mar en nuestros remos.
El rey de Asiné un vacío bajo la máscara,
y en todas partes con nosotros,
junto a nosotros siempre bajo un nombre:
«Y Asiné... y Asiné...»
Y sus hijos, estatuas,
y sus anhelos, aleteos de pájaros, y el viento
en el espacio de sus cavilaciones, y sus naves
fondeadas en un puerto invisible;
bajo la máscara, un vacío.

Tras los ojos enormes, los labios curvados, los bucles
en relieve sobre la cobertura de oro de nuestra existencia,
un punto oscuro viaja como un pez
en la paz de alta mar y de la aurora, y lo ves:
un vacío que ya no nos abandona más.
Y el pájaro que voló con el ala quebrada,
el invierno pasado, albergue de la vida,
y la joven mujer que partió a jugar
en los colmillos del verano,
y el alma que llorando buscó el averno
y el país como la gran hoja de plátano
que arrastra el torrente del sol
con las ruinas de antaño y la tristeza de hoy.

Y el poeta se retrasa mirando las piedras y preguntándose:
¿acaso existe
entre estas líneas despedazadas, estas crestas, estos picos,
                estas puntas convexas, cóncavas?;
¿acaso existe
allá donde se cruzan las rutas de la lluvia, del viento y la erosión?,
¿existe el movimiento del rostro, la silueta de la ternura
de aquellos que extrañamente se fueron borrando de nuestras vidas,
de aquellos que se quedaron, como sombras de olas y
pensamientos en la infinitud del mar?
O quizá no, no queda nada sino tan sólo el peso,
la nostalgia del peso de una existencia viva,
allí donde permanecemos ahora, sin sustancia e inclinándonos
como las ramas del sauce siniestro
apretadas en la larga desesperación
mientras que la corriente amarilla arrastra
lentamente los juncos arrancados del barro,
imagen de un rostro pétreo
con la certeza de una amargura eterna.
El poeta, un vacío.

El sol ascendía, combatía con su escudo
y del fondo de la gruta un murciélago asustado
golpeó contra la luz como la flecha en un escudo:
«y Asiné... y Asiné...». ¿No era él, entonces, el rey de Asiné
que con tanto esmero buscamos en esta acrópolis
rozando a veces con nuestros dedos, las piedras que él mismo
pudo tocar?

                                                               Yorgos Seferis
Asiné, verano de 1938
Atenas, enero de 1940.

BONNEFOY, Ives: El nombre del rey de Asiné, Buenos Aires, Huesos de jibia, 2010.
Traducción de ARTURO CARRERA.


¡Feliz día a todos nuestros autores!