12 de diciembre de 2012

ADELANTO EDITORIAL: "La inquietud en la inercia" de Ramiro Pelliza

Ya lo anunciamos en Facebook hace algún tiempo: La inquietud en la inercia, primer libro del joven Ramiro Pelliza, es otro de los títulos que próximamente publicaremos.

Pelliza, nacido en Buenos Aires en 1990, cursa en la UBA la carrera de Ciencias de la Comunicación, y actualmente está por iniciar la Orientación en Opinión pública y Publicidad.
Además de escribir poesía, se dedica a la actuación y la música.

La tapa y contratapa del libro, que les mostramos a continuación, fueron ilustradas con obras originales de la fotógrafa Graciela Prieto (http://gracielaprieto.com/ ; http://www.facebook.com/GracielaPrietoPhotography?ref=ts&fref=ts).
El diseño estuvo a cargo de Pedro Giraldo, y la maquetación la realizó Maurice Brosandi.




Música de aparadores

ejercicio ciclotímico de mirarse en el espejo de quitarse el maquillaje
[de ser mujer y niña; de llorar
por los rincones
en la esquina de la sombra
de ser hombre o de ser niño.
inmortalizarse en una almohada
el garbo de agitarse esconderse entre frazadas de mirar desconcertado
[a una luna de improperios
aquella cruz en el convento lleva pilas:
ejercicio para monjas
de la fiel desesperanza.
y morderse, así, los labios, frente al velador.
mancillar la noche blanca cambiar sábanas por cielos perder manos
[como ropas en el suelo
un rehén de cucarachas.
es como el ghetto del alma:
ejercicio para ciegos
de prenderse y apagarse
vuela el silencio como dos moscas que zumban.
comienza a gotear el techo, las paredes; la humedad, ella también
gotea. el sol nocturno atraviesa las ventanas invisibles
y nos deja; estando solos.
cuerdas a las cuerdas o agujas sin relojes
el puño se hace palma; los muñones
recuperan a sus dedos
el cisne decapitado nada
sobre un cemento hecho de lago:
el despertador es un eclipse en la mañana
música de aparadores

1 comentario:

  1. Cada poema tiene su intención, su subjetividad, su catarsis, su belleza, cada lector tiene su interpretación, su mundo íntimo, su soledad...A mí éste me hace pensar en mi propio deseo de desaparecer entre sábanas, en la noche, en los aparadores viejos, en no dejar que la mañana irrumpa, con sus voces ajenas a lo propio...Tal vez el autor pensó cosas dispares...No importa ¿Verdad?

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Huesos de jibia