25 de abril de 2013

AUTORES: Leonardo Flores, dulce comedia de la dinastía perdida

Leonardo Flores (Buenos Aires, 1977) publicó con nosotros en 2009 su segundo libro de poesía, Constelaciones. 
Anteriormente había publicado Criaturas de la noche (Libros de Tierra Firme, 2003) luego de ganar un concurso literario convocado por la Fundación Antorchas.
Hoy es nuestro autor invitado, y para ello nos envió esta nueva serie de textos:



Escribir donde se inclina la vieja cordura, dado el simple paso nuevo y congruente, tibio, píldora del nuevo amanecer. Profeso ver doctrinas perseverantes de gran titulo con lívidos colores forestales, mitad niño mitad siniestro, mitad diámetro a una mirada enloquecida en la vertiente de un clima en lo promiscuo. En la vida misma liberada de simulacros. Conexión cóncava sin léxico a tus besos el frío inalcanzable de quien estimula la muerte en su fiesta última de fragancias y dinamos estrella delirante pulcra confeccionando el cielo de similitudes. A través de grietas palmas en manos libres recovecos de temor sin excusas duraderas. Simples al principio del entorno dentro de los límites vulgares de la estratosfera sin medio para coexistir sin la mas mínima palabra derretida en los primitivos labios de la ambición vacía permitiendo el sin sentido de las largas noches posadas en mi cabeza colgando del hilo de la soledad envenenada y el frío desnudo de transpirar sus errores. Yo, al ser, veo quien demuestra y quien engaña y el relato de una pesadilla que apedrea las columnas brazos piernas y sostén, pilar en forma de reino, inmensa corona que sostiene en plenitud escombros echados en mentira y la espada que lidera apunta a un sueño encerrado por palabras domésticas en el embrión de la noche-estatua inmóvil inocente pero severa, irremediable. Espejo elocuente despeja las risas pendientes endiabladas la dulce comedia de la dinastía perdida, el viejo deseo asimilado noche de tierra nauseabunda pleito en soledad de pasos egoístas caminar tirano del viento enaltecido vanguardia de nuevos referentes cristales del arte mirada contemplada al rico mundo soberano. Sinestesia política el emblema popular agujero desde donde se percibe la marea en un grito sinuoso de miles de bocas incautadas en miedo lejos allá la belleza en campos frescos adolescencia timón de libertad látigo de millones con espalda inclinada por el bastón cronológico de los días. Ante el vilo esgrimido decreciente filiación envejecida al árbol de colores que sus sueños apuestan y en camino distante gusta un corazón que parpadea silbidos de desencanto y todo reflota aun sumergido ante el amor potestad paterna del vicio delicado de los amantes sin rumbo sin ases sin atajos las piedras que asustan son miedos volátiles son espermas del futuro malcriado en el idioma de los febriles átomos y centellas que contribuyen en la imploración de los nuevos y cercanos brillos vespertinos. Los taciturnos los puercos sus velas húmedas viajantes sin barco de lluvia ese antiguo néctar viscoso de placer la vida misma asilo velado pertinente ahí estaremos en gajos de furia nueva instalada en las ruinas venéreas limpias de estados plácidos y pérfidos de envidia y voces ciclotímicas perfil asfixiante en la nueva era porfiada vibrante sobre-estimulada de criterios. Demasiado hundidos en este discurso del problema políglota revistiendo emblemas de la vida falsos argumentos estrella sin brillo tú que buscas la serenidad de los campos ante la impertinencia odiosa de la palabra denostada saldo diversificado febril prisión del argumento elevado al límite de la pobreza. Luego la embestida de los dioses feroz suprema nos sorprende al encuentro de pies en camino esplendida longitud y relieve el azote es sin descanso la espalda trilla maldición no hay sueño sino castigo o hay castigo porque no hay sueños y en la balconada nos reciben con flores hirviendo secas pero hermosas todos saludan nos quitan la bienvenida damos saltos riendo en festejo perdido escena patética simple misericordia escapando de la oscuridad.  Reconozcamos desprecio violencia en altos grados virtual irreverencia hacia la autoridad hacia el consejo supremo de idiotas estadías en una encrucijada en un pueblo sin calles desfile apedreado sin vergüenza desglose penumbra. Las sombras son y a esta altura la principal demostración minimalesca de espacio en multitud limosna depreciada dadivosa perfección del esquema que nos une fría intención del coeficiente hacia las mil maneras de persistir en un intento en un minuto o en una vida. 
Libre y desintegrado a postillas de un empeño halagador que incrementa la tenacidad de mis días inescrupuloso bandido emblema de ley perseverante. Se han sucedido días de misterio serán entre tanto la validez de mi cordura no sea corrupta por la energía de mi niño. Príncipe apóstrofe de un deber que malgasta la mirada en los juncales de la jungla salva liturgia desmembrada sinopsis del amanecer hasta el nuevo vino en la nueva ciencia. Descalzo idioma dios y menesteres placeres perpetuados daño sobre dañino igual semejante o perdido delinquido de inocencia privado en mi soledad de los pilares del centro del universo. Y es en libertad que destello sobre la ira del viento cuando asoma la clemencia nocturna régimen del llanto así limpia y finalizada la verborrágica magia del silencio entre los límpidos furores que proclama el alba leve sangría predestinada al hastío. La proximidad indeleble entre verbo y realidad siempre interpretada en sinuoso estado colérico en pos de una clasificación obscena meticulosa entre finos detalles desequilibrantes exime el desprolijo cesar de los exóticos cambios que propone la serenidad de este eclipse bipolar que lastima las pupilas estado verde-agua en sinfonía con los fieles intentos de la llanura de intentarla de perdigarse inherente hacia sus fines dista de elogios y se funde diferente entre el blandir de las luciérnagas hasta que palidezca la noche. Enloquecido bálsamo de tertulias que finge su presencia en el horizonte agotado siempre con semillas que disuelven el bienestar de tu ausencia pintores de almíbar en blancura encadenada en la liturgia del velo insurgente sobre embriones de miel lisa y llanamente esclavizados en el paisaje inclinados en la proximidad del vacío. Basto la impotencia, la rima de los pétalos un jardín disparado efervescente de crisoles semestrales y sinceros caminos de emergencia sobre la estimulación de tu vientre. Los lugares santos gritan perdidos hombres exigen severas sanciones miembros demográficos de un espejo que determina sus limitaciones ante el tribunal de la esperanza. Hordas con hambruna revelan misterios decepcionantes vibrantes enseñanzas a próceres mediocres impugnados en la claridad del sol. Sobrevuelan las demandas las voces reclamantes del renegado clima venidero. Dios es intenso en su eufemismo ruge en su idolatría blindada desde los llanos hasta oriente en su lúpulo de grandeza en su síndrome total forma objetiva de belleza. 

Escuchen otra vez esa sinfonía la que acribilla los dientes la que desempolva viejas emociones proscritas límites mutilados han de levantar sus paredes para desdeñarnos princesas ardientes en papel y lino tibias sensaciones han de venir acantilados piedras al sol nubes y rayos como tal colapso que pretende nuestra entrega el nuevo sismo asoma.

En ese ámbito luminoso se mueven los caprichosos hilos de agua desde el edén y las sombras se desarrollan con cuidado tratando de no intervenir en la colina y su delirio festivo. Si son así que las luces gritan y apedrean nombres y vidas no son más que un bosque de bellas ruinas perfectas arqueológicamente humanas. Lisérgicas criaturas de pura bruma apelmazada espectros oscuros hologramas reciclados cronológicamente en la línea temporal asimétrica. El nuevo camino ejercido producto de los desvíos de la desdicha bienaventurada el nuevo clamor las ventajas de una adolescencia sonrojada de globos y perdices nada de pleitos y conjuros extraños.  Desde la nueva playa se ve el occidente patria genuina aromas y dulces caricias proporciona el occidente como si la nueva tierra brindara asilo a los disconformes de siempre. El gentío se desploma en las calles los días de diluvio apestan las corridas insurgentes desvíos y escapatorias. Nuevas imágenes, recurrentes, peligrosas al amparo del viento terminologías que no terminan de desangrar al prófugo esclavo el vicio añade nuevas mentiras se filtran las llamaradas del fondo del infierno llaves perdidas del nuevo siglo atroz espeluznante libre de nuevas sintaxis y de idiomas perdidos. La odisea continua estéril supremacía hacia el otro acto el vulnerable ventana sensible a la distorsión del amor. Bravo desengaño. Nos impulsa el arco iris caminantes peregrinos y el final es un cuadro una añoranza valiente libre de psicópatas. Fuerza amalgamada. Ruin poeta descarado te crees de la luz y no vienes más que con la tempestad oscura la apatía el pobre sendero de la nada significante vulgar precisión sin obstáculo ni función perdida de sentido muera lo vigoroso lo sublime que sea torturado en su vía crucis calvario doloroso.

El nuevo patriarca ha demorado su regreso en su curso intempestivo conveniente con bloques del arduo viento del norte. Sin más se esfuma la alegría bella vertiente apocalíptica que en su mayor desmesura obligó a los ángeles a retroceder con sus cadenas doradas y estruendosos colgantes de Nepal. Sobre la vorágine del día vibrantes columnas atuendos valientes y enaltecidos se despliegan por el camino del bien buscando un buen final a la historia con su sello de sangre altos tenientes de pasos implacables con caricaturescos bozos retuercen el timbre de su voz buscando consideración ante los temerosos y expectantes protagonistas de la batalla. Otra vez los péndulos retumban y en su falso bramido resplandecen en el olor del amanecer los perdigones mutilantes de la vieja riña. El humano extenúa. El nuevo brindis precisa rimas y carcajadas mariscales solapados consumen su pipa tejiendo la antigua maraña y el salón demora la materialidad del tormento allá afuera en el cosmos. Se siembran mártires donde había nuevos capullos opulentos que el cielo segrega y atesora en una morada destellante donde el sol deja sus arpegios. Más allá en las ciudades se saborean ruinas bajo la calima envenenada. Pareciera que el desdén asentó sus bases en este su “nuevo feudo” y la barbarie acomete displicente sin términos legales que respetar sin medios ni perfiles estrella con alardes sublimes cantos y romanzas que prestigian el nuevo colapso. En sus refugios esperan los hijos de la guerra forman un círculo alrededor de la esperanza niños niñas y madres palidecen antes las sirenas del pánico en cada llamada y el fuego de la calidez los mantiene en silencio dejando escapar algún suspiro desesperado oprimido en el centro de la vida.

Llegara el día que nuestro juicio será un legado póstumo. Por un momento simulemos vestirnos ataviar armaduras dulces que enternezcan las miradas de los niños que se sientan azules pintorescos sensaciones que se aparejen con la felicidad y no con el desdén. Adentremos en el vientre mismo de la naturaleza del ocio con solo acariciar su silueta brillaran los planetas las rimas vendrán por nosotros en carruajes libertinos y centelleantes habrá poesía intrínseca por los pilares del firmamento una excéntrica luminiscencia cobijará nuestro sendero a las alturas. Conquistemos miradas foráneas pasmadas por la distinción de nuestro avance agraciado por el sonido de los clarines y los campanos guiados por arcángeles y serafines. Cerremos como contrapartida los accesos al averno tormentoso a la empatía descontenta de los anticuados los severos y los prolijos almas pendencieras enfurecido guisado de botas y alaridos despóticos cuyo alarde defenestra las principescas sinfonías  de la sazón advenimiento inevitable prorroga del más allá que fulgura apetitoso reconociendo su reino admirable. En esta sintonía transcurrimos procedemos hechizados con un deslinde de movimientos argumentados síndrome de terminologías entramadas en provecho conveniente.  Será pues que en la liturgia de la pesadumbre en el gélido pesar del crepúsculo propalemos en soledad absoluta sobre el funesto hado de nuestro juicio.

LEONARDO FLORES

Enlaces de interés:


Leonardo Flores en el Blog del amasijo: 

Dónde conseguir Constelaciones:

Librería Norte: http://www.librerianorte.com.ar/9789871586028/Constelaciones/
Librería Mi casa: http://libreriamicasa.wordpress.com/huesos-de-jibia/
Librero on line: http://www.libreroonline.com/argentina/libros/270693/flores-leonardo/constelaciones.html



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Huesos de jibia