Cierta sensación de extrañeza ante el día y las cosas, y de ataque o arremetida por amor, que termina en una confesión desacomodada y algo excéntrica, provocan las líneas que componen este libro de Ramiro Pelliza. Una permanente puesta en la orilla del sentido a la situación creada por las palabras, que vienen, a su vez, de un sentimiento de distracción. Pelliza produce una especie de poética del fallido, del bufo, del chasco metonímico, sin dejar de ser angustiosa y dramática.
La versificación, en algunos casos basada en la gráfica, tiende a representar la geometría del pensamiento y la plasticidad con la que se escribe. Largas frases prosaicas se combinan con breves versos, cuyo hilado vanamente quiere entablar un entendimiento con el orden de lo que existe.
También asoma un aspecto de signo experimental, con vectores y señas para la lectura. Podríamos decir que La inquietud en la inercia tiende a la exasperación, a los puntazos, a los vértices, a la muerte por accidente. Tal vez, uno de los textos más representativos sea “Lo que se desvanece”.

La inquietud  en la inercia
Ramiro Pelliza
Huesos de Jibia
Buenos Aires
2013
86 páginas
Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2013.

Lo que se desvanece

una forma de desaparecer del mundo detrás de las manos
las alfombras sobre las que intento asexuar tus cuerpos
tu risa entre piernas y la nuca reflejando el espejo
todo me recuerda a esa primera excusa para
usar de paraguas tus costillas rotas

ese escondite absurdo en el que nos recluíamos ambos
la estufa encendida secando las uñas pálidas
las trizas de polvo que cancelan ventanas
y el shampoo entre las flores ardiendo
sobre binoculares de pasados

pero todavía me quedan esas ansias de citar a Dios en cualquier texto
la tinta de diario como un vampiro sobre el cuello
/el corredor es al fin el único cuarto seguro/
y vos sobre la silla después de la música y antes del abismo

mientras
mi cuerpo
aprende a sentarse sobre
                           lo que se desvanece

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