26 de agosto de 2013

ADELANTO EDITORIAL: "Hombre grande" de Carlos A. Basch

Ya está en imprenta el nuevo poemario de Carlos A. Bash, titulado Hombre grande.
Basch: poeta, médico y psicoanalista, ha publicado anteriormente Lenguas perdidas (2006) y En medio de la noche (2009).







El texto de contratapa, escrito por Juan Bautista Ritvo dice mucho acerca de este libro y su autor. Aquí, un fragmento del mismo:


Si el título de este poemario de Carlos Basch –Hombre grande– oscila entre la ironía y la desolación (¿hay algo más irrisorio e inolvidable que este ideal de ser “grande”?), el poema que cierra la segunda y última parte del ciclo, alegoría del fin de la vida en el confín del mundo, en el límite de la última calle de Ushuaia, y que lo cierra sobriamente, también ciñe y con una afirmación “No es mal lugar para volver/ sobre preguntas sin respuesta”el método para estampar el verso: es muy poco lo que podemos decir sobre la huella de nuestros primitivos terrores y menos aun explicarlos; sí podemos en cambio presentar estampas de valor plástico y de bordes huidizos, construidas por un lenguaje sin énfasis ni exasperación, con vocablos que al evocar una situación, puedan calmamente retirarse para que la memoria del lector retorne a sus imágenes y visiones cuasi oníricas, gracias al arduo trabajo del vaivén de la palabra en un continuo tenazmente oscuro y móvil.

Como muestra de su poesía copiamos un poema que ya habíamos adelantado en Facebook: el que da comienzo al libro:

Inocencia

Abro la puerta equivocada
y antes de cerrarla a toda prisa veo
más de la cuenta. Cuerpo de mujer
sobre camilla ante mi padre médico,
ambo blanco y gesto adusto acorde al protocolo.
Más que la fastidiada irritación del oficiante
interrumpido en su ceremonial, lo que perturba
el mundo de ahí en más es el fulgor anómalo
que sobre el cierre apresurado de la puerta
alcanzo a percibir en su mirada helada

Con respecto al libro, además, queremos agregar que las fotografías que ilustran las tapas son obra de Graciela Prieto Photography; que, bajo el diseño creado por Nat Filippini, estuvieron diagramadas por Pedro Giraldo; y que la maquetación estuvo a cargo de Maurice Brosandi.

CARLOS A. BASCH

24 de agosto de 2013

ADELANTO EDITORIAL: "Los perros mecánicos" de Fabricio Capelli

A punto de entrar en imprenta, presentamos Los perros mecánicos, el nuevo libro de Fabricio Capelli (San Rafael, Pcia. de Mendoza, 1972). 

La tapa, siguiendo el diseño de la colección creado por Nat Filippini, fue diagramada por Pedro Giraldo. Las fotografías que la ilustran son obra de Graciela Prieto Photography y la maquetación de los interiores estuvo a cargo de Maurice Brosandi.




Como muestra del texto, un fragmento de la Parte 1 del libro:

El perro del hambre

Salió entonces
del estómago del perro del hambre
un nuevo huésped jamás visto.
No se trataba de un señor o un servidor
ni de un blanco o un negro
ni de un rico o un pobre
ni de un acreedor o un deudor.
No.
Esta vez fue un ser humano.

Apareció entre la población desnutrida
amontonada en los últimos pliegues intestinales
del escuálido perro del hambre
en casuchas aniquiladas
rostros enjutos
políticas de austeridad
huesos muy pegados a la piel
economías competitivas para favorecer inversores.
Y el ser humano recién nacido
los miraba
las pupilas coruscantes
y veía su desgracia
y sufría su dolor.

¡El perro del hambre ha producido un milagro!
¡Ha parido al ser humano salvador!
Atrás quedan, ya olvidados,
los días de estómagos vacíos
y esos otros días de vértigos y calambres
y los miles de días de angustia y rabia.
Ahora los países del mundo concederán su dinero
los perros banqueros enviarán telegramas
los perros del fondo propondrán programas
los perros hisopados elevarán plegarias de ayuda.
¡La fraternidad de los pueblos
contra el despreciable perro del hambre!
¡Por fin la resurrección de la humanidad
sobre las ruinas de la indiferencia humana!

Y aquí los tenemos a todos
de nuevo un solo corazón
un alma sola
ven ese milagro humano recién parido
y ayudan salvan secan lágrimas
y maldicen
al maldito perro del hambre
al portador de la desgracia.

Y el perro del hambre
se retira aborrecido
aún con el vientre abierto y humeante
los mira desde lejos
y empieza a sentir vergüenza
viendo congregados contra su nombre
a esos glotones socorristas
a esos cagatodos monoculos
a esas fieras lloronas
a esas bestias vestidas de samaritanos.


Acerca del autor


Participó en varias publicaciones colectivas junto al grupo literario sanrafaelino “La secta literaria”, entre las que se encuentran Críticas para sacudir una Aldea (artículos de opinión, 2003), polhýbrido (poesía y relato breve, 2003), pOESÍA rOSCA (poesía, 2003), Volumen #uno (CD de poesía recitada, 2004), oscuRamento (poesía y cuentos, 2004), urnaboRRagia (poesía, 2004), Manifiesto de la Neovendimia (manifiesto estético y social, 2005) y Brevancias (cuento breve, 2005).
En 2005 publicó La Belleza del Mal donde reunió sus poemas y relatos breves (revisados y corregidos) ya aparecidos en publicaciones anteriores, junto a material inédito.
Además, en 2009 fue seleccionado para formar parte de Promiscuos & Promisorios, antología de la poesía en Mendoza para el siglo XXI, compilada por Dionisio Salas Astorga. También dirigió junto a M. M. Montoya y P. Sabio la revista Mariposas Negras (San Rafael, Mendoza); formó parte del Consejo Editorial de la revista Álgebra y Fuego (Campana, Bs. As.) y escribió el guión original del cortometraje La era de los milagros, en el cual también participó como co-director.
Actualmente reside en San Pablo (Brasil).
Su web personal 



6 de agosto de 2013

RESEÑAS: "Escorial" de Gabriel Gómez Saavedra, en el suplemento cultural del diario El Ancasti

"Escorial": la mirada indirecta sobre el mundo






El 28 de junio pasado fue presentado en Tucumán el libro de poemas “Escorial”, de Gabriel Gómez Saavedra, integrante de Suma. El crítico Fabián Soberón analizó la obra y encontró aspectos que fundan una nueva poética, como ser la fusión de la mirada del “observador melancólico” y la “extraviada del vanguardista”.


Berni en los suburbios


Por Fabián Soberón

La pregunta por el sentido de la poesía recorre las líneas ubicuas del orbe y se inicia en los albores del mundo. Esa pregunta tiene respuestas múltiples y todo poeta es proclive a planteársela bajo la forma de un poema. Todo poeta escribe su arte poética y lo hace casi siempre de manera explícita. Una de las virtudes del primer libro de Gabriel Gómez Saavedra es que escribe su arte poética sin escribir un poema sobre este asunto y sin cantar a los cuatro vientos que ha encontrado su "tono", su música furiosa o calma en las amplias arenas del oficio.
En ese sentido, su libro no es ni ampuloso ni pretencioso. Hay un tono sereno y honesto que recorre sus líneas. A la vez, “Escorial” contiene un modo indirecto de mirar el mundo. Lo barroco no está en la forma o en el verso sino, quizás, en el punto de vista, en la lupa indirecta para encarar lo cotidiano. Esa mirada distorsionada y precisa acaricia los versos y convierte al libro en un proyecto, al menos, inusual.
El Escorial es el nombre de un municipio español. Pero también es un conjunto de escoria o de basura. Esa materia inmunda, la basura como forma del desperdicio, es el tesoro o la música de fondo que suena como bajo continuo en los poemas de Gómez Saavedra.
Gómez Saavedra expurga la materia de la palabra y busca, en esa calculada investigación, un modo de entender el mundo y la poesía. A Gómez Saavedra no le interesa ni la tradición ni la pura y mera innovación. Le interesan ambas. Toma del pasado lo que le sirve y escribe poemas que remiten, lejanamente, a las búsquedas populares de la canción. Toma de las innovaciones vanguardistas la ruptura sintáctica y rítmica y construye con eso una manera quebradiza de escandir los versos. Obtiene con esa operación las líneas abstractas de una música muda.
“Escorial” es un poemario atípico que alcanza su forma en un cruce acertado. Fusiona dos estéticas, dos maneras de encarar el mundo: la milimétrica mirada del observador melancólico y la mirada extraviada y distorsionada del vanguardista. En ese cruce inusual, se abre “Escorial”.
Gabriel Gómez Saavedra ha pergeñado un libro extraño en las letras provinciales: no sólo escapa al canto pop de la sirena noventista, sino que abre una puerta a una combinación oportuna y precisa. El libro yuxtapone la amable forma de lo cotidiano y la abstracción rupturista. Lo vivido es visto con la lupa quebrada de la lengua y la tradición es atemperada desde la clave de la ruptura.
El libro escapa a los dictámenes de la moda, de las capillas -o casillas- literarias. Sigue un camino que tiene antecedentes en Groppa, Sylvester y Castilla y que reinaugura con temprano sello personal. Con el pan sanguchero de la Avellaneda tocado por un verbo sincopado, con la rutina del ingenio azucarero vista desde la sintaxis del experimento, Gómez Saavedra arma un rítmico mundo verbal.
Este es el primer libro de Gabriel Gómez Saavedra. No lo parece. Dueño de un tono indirecto y voraz, recorre las experiencias rurales y citadinas en la penumbra de la vanguardia, con la rara linterna de la modernidad.
Leer “Escorial” es respirar aire fresco y, a la vez, escuchar la música nocturna de Antonio Berni en los suburbios tucumanos.
Decir de un primer libro que no parece el primero es muy bueno. Pero mejor es decir esto y a la vez que genera enormes expectativas sobre la poesía futura. Este es el caso de "Escorial".



Ilustración de Viviana Rivadeo Monteros.


UNA YEGUA 

Con el esqueleto adelantado
y la pata atascada
está.

La yegua
convocando a la última línea del aire
comienza a parir.
Nosotros
hábiles en posterizar
el caníbal del presente
le apuntamos
con las cámaras de los celulares.

Las sombras de las moscas
sudan
carro arriba
el único círculo de fiel arrimada.
La naturaleza
descabezada
ha reproducido lo suyo
y puebla el ecosistema
del desamparo.



HOMBRE CON ESQUINA

a Juan M. Gramajo

Si esta esquina
no estuviera clavada
al hombre de la silla de ruedas,
sería otra oquedad
y las sombras de los tiempos
andarían sus vaciaderos
sin que nadie las contenga.

De sustracción a sustracción
la retina del hombre
ubica
entre los pocos niños que juegan contra el invierno
a aquellos días –con todas sus noches-
donde la sangre le anunciaba el fuego
la hora de salir a presentarle
la razón atragantada
la estrella germinada con cinco puntas rojas.

Hombre y esquina,
como dentro de niños,
vibran irreparables.
La mirada
prófuga
se posa luego
en el hueco perdiendo hijos
que son los restos del ingenio azucarero.
Para amansarla,
deberá ser hundida
en el azul cercano de los cerros
que, limpia,
hace respirar la mañana.

…Antes del mediodía
verá llegar a su perro
a olfatear la sombra de las piernas
que le arrastró la diabetes.



Gabriel Gómez Saavedra (Concepción, Tucumán, 1980).


Esta reseña fue publicada este domingo pasado en la versión en papel de dicho diario.

1 de agosto de 2013

LECTURAS/PRESENTACIONES: Fotos de la presentación de "Cuestión de luz"

Ayer se presentó en el Centro Cultural de la Cooperación (Buenos Aires), Cuestión de luz. Diecisiete poetas argentinos (Selección y comentarios de Ricardo H. Herrera).

En dicho acto se presentaba también el Nº 27 de la revista Hablar de poesía y el libro A los antiguos lobos de las musas, ambos de Herrera.

Acá les dejamos algunas fotos:

Mariano Pérez Carrasco, Juan Carlos Maldonado, Ricardo H. Herrera y Diego Bentivegna

Mariano Pérez Carrasco, Juan Carlos Maldonado, Ricardo H. Herrera y Diego Bentivegna

Ricardo H. Herrera

Carmen Iriondo con un ejemplar de Cuestión de luz

Arturo Carrera hojeando Cuestión de luz

Mesa de HDJ

Salvador Cassara junto a la mesa de HDJ

Jorge Santkovsky

Miguel Ángel Petrecca y Diego Bentivegna

Marta Bossero y Silvia Palma Quintana, de HDJ

Susana Sommer y Silvia Palma Quintana, de HDJ

Asistentes a la presentación