28 de enero de 2014

RESEÑAS: "Horas menores" de Leandro Llull en Página/12

Reseña escrita por Beatriz Vignoli, aparecida en la edición rosarina de Página/12, del 12 de enero pasado:


CULTURA / ESPECTACULOS › EL POETA ROSARINO LEANDRO LLULL

Cerca de la medianoche


Una conciencia mística desencantada intenta probar si puede esperar del mundo aquello que no puede pedirle a un Dios cuya inexistencia ha demostrado. Alegoría de esto es la soledad de un hombre que sale de trabajar a la hora en que ya no puede llamar a nadie, pero aún es muy temprano para dormirse. Son esas small hours las que indican los números romanos del reloj en la foto de tapa, una pista para interpretar el título de Horas menores (Huesos de jibia, Buenos Aires, 2013), segundo libro del poeta rosarino Leandro Llull.
A Llull se lo conoció internacionalmente como poeta en 2010 cuando en el marco del proyecto Estación Pringles, de César Aira y Arturo Carrera, fue becario con Valeria Meiller, Inti García Santamaría y Christian Aedo de Prueba de soledad en el paisaje, y coautor con ellos del libro homónimo editado por Mansalva en 2011. (Este incluye su poemario 'La lengua en soledad'). Ese año ganó una beca del Fondo Nacional de las Artes para revisar su nuevo libro con Diana Bellessi, integrante en 2009 con Fabián Casas y Eduardo D`Anna del jurado que otorgó a su inicial Disonancia del jardín (Editorial Municipal de Rosario, 2009) el Primer Premio de Poesía Felipe Aldana. Algunos poemas de Horas menores se incluyen en la antología de nueva poesía rosarina Código urbano (2013), compilada por Osvaldo Aguirre, publicada solo en formato Epub en http://www.poesiaargentina.com/.
Una liturgia solitaria para un dios ausente bien puede tener su enigmática música. Y la de este tercer poemario de Llull es certera y majestuosa como las notas de aquel Round midnight ('Cerca de la medianoche') de Thelonius Monk. El tono de un canto así no puede ser sino grave, en modo menor. En el verso que abre el primero de los 30 poemas resuenan ecos de Rilke. En Llull, se tornan ominosos: 'El que en la noche estira la mano / asiste a lo presente / hace que sus dedos sean / serpientes que se arrastran'. Es esta una lírica del mundo, en diálogo crítico con la tradición de la poesía mística. Sus cincelados versos parecen esculpidos en la luz (esa luz que 'lo borraría todo') o en el 'hontanar de San Juan de la Cruz', velando contra toda esperanza en medio de la noche más oscura del alma. El que no se espere que nadie vaya a atender la plegaria no impide emitirla, llevando el canto a su perfección por si acaso 'lo vivo, en los confines' aún escuchara. La esperanza toma la forma del temor angustioso a abrir la cárcel del solipsismo y acceder al encuentro con el otro: '¿Qué hay en las sombras que no podemos palpar? / ¿Manos negadas por la oscuridad?'.
La mano, a tientas y a oscuras, es la imagen más recurrente. Símbolo de la aridez que halla en el mundo es la piedra ('espejo del ruido sordo / que llevo adentro') a la que en vano se ruega: 'Dame flores, dame brotes / que insistan contra el cielo'. Lo animado, cuando viene de afuera, llega en forma de partícula ínfima (pelusas, el tábano, la mosca, la flor del panadero). A lo sumo, alguna superficie (una foto, 'la piel de lo amado') se ofrece a la percepción pero 'no se abre, / muda'. La mirada, curiosa, aún observa. La mano no suelta. Cuando aparece la segunda persona, se trata de una invocación dirigida a alguien ausente, perdido, cuyo género e identidad permanecen ocultos bajo el pronombre: 'dame a sentir la carne / de esta llama / palpitante que eras'. La 'presencia oscura' de los restos de un insecto asesinado podría ser metáfora del deseo reprimido o de un prójimo cosificado, reducido a lo inerte por la soberana 'mano que regala su ultraje'. Llull elude aquí con cuidado la primera persona autobiográfica de su obra anterior, apropiándose para la lírica de los modos de enunciación del objetivismo. El yo poético se refleja de modo reversible en lo que describe, al filo del horizonte de la alteridad.
Como en su primer libro, Llull desarrolla breves imágenes dinámicas, compuestas a partir de escenas domésticas mínimas de la vida cotidiana. A diferencia de sus poemas de 2010, con este nuevo libro (de asombrosa madurez para un autor nacido a mediados de 1983) prescinde de toda ornamentación vegetal intimista o posmodernista y hace prevalecer el sentido metafórico esencial.

15 de enero de 2014

RESEÑAS: "Los perros mecánicos" de Fabricio Capelli en MDZ Online

Perros, perros y más perros, todos mecánicos

Llega lo nuevo de Fabricio Capelli, una animal de la palabra. "Una visión desangelada y crítica sin concesiones del desmoronamiento social".
El escritor sanrafaelino Fabricio Capelli es, a qué dudarlo, un animal de la poesía, a qué dudarlo, tanto por la contundencia de palara como por las formas que encuentra para dejar mal parado a cualquier lector.
Capelli acaba de lanzar Los perros mecánicos (editorial Huesos de Jibia), un poemario en el que los caninos son los personajes, aunque, lo sabemos, lo podemos presentir, nosotros somos los protagonistas.
Marisa Mansilla, coordinadora de talleres literarios, comentó de esta manera Los perros mecánicos: “Un lector se para frente a una librería, un kiosco de revistas, y observa o  recibe de regalo Los perros mecánicos, de Fabricio Capelli, ¿qué piensa? ¿adónde lo conducirá un libro con ese título?¿qué hipótesis previas a la lectura se le cruzan por la cabeza? ¿quién es Fabricio Capelli? ¿figura ya en el listado de los autores reconocidos y publicados por las grandes editoriales? Empieza a hojearlo, los epígrafes, el índice, ‘El perro autómata’, ‘El perro del hambre’, ‘El perro impune’,... Parte 2, ‘Los 99 perros justos’, Parte 3,.... ‘Los perros mediáticos’.... y vuelve a empezar. Es poesía, es como poesía tan lírica, tan rítmica, tan profunda y filosófica como tan feroz. Podría pensar que precisamente la metáfora de "lo perro del hombre" ya está cristalizada o automatizada y le quita novedad a todo lo que se diga en el volumen. Pero Fabricio Capelli  hace una apuesta poética tan audaz y extrema que derriba rápidamente esta presunción.Los perros mecánicos derriba con precisión y virulencia las falacias de los discursos hegemónicos: el social y concerniente al mundo del trabajo en el modelo capitalista avanzado capaz de arrollar y aniquilar todo lo que obstruya su paso, el religioso y el de los medios masivos de comunicación; una conjunción y finalmente una amalgama que anula y pervierte lo más original y genuino de la condición humana. Todo queda sometido a la construcción de un imaginario que se impone, se autojustifica y que modela y convierte en perversas y abyectas las relaciones entre los hombres y las cosas. Una visión desangelada y crítica sin concesiones del desmoronamiento social recorre el poemario y a veces nos deja sin respiro. Sin embargo, ya el libro de Fabricio nos tomó con tanta fuerza que es imposible dejarlo. Una común desolación, juegos poéticos con la palabra, pluralidad de voces a veces encontradas, a veces irritativas  logran una potencia poética digna de destacarse que hacen que este libro de Fabricio no desilusione al lector más exigente. Fabricio lo empezó a escribir en Campana, Bs. As., Argentina, y lo terminó en Sao Paulo, Brasil; sólo hay que emprender la aventura de recorrerlo y en esa travesía en la que el lector acompaña al autor,  pensar lúcidamente en nuestro real social quizás para pensar y ‘dar de nuevo".
Para conocer más de la obra de Capelli o acceder a poemas de Los perros mecánicos, se puede visitar la página http://www.fcapelli.com.ar/.
De regalito, uno de los textos del nuevo libro de Capelli en formato video.

5 de enero de 2014

LECTURAS/PRESENTACIONES: Nuevas fotos BASCH-LARRALDE-LLULL-SANTKOVSKY

El fotógrafo Nahuel Colazo nos acaba de enviar las fotografías que tomó durante la presentación en La Vieja Guarida, el pasado 15 de diciembre.

Presentábamos los libros: Hombre grande de Carlos A. Basch; Las cosas que pasaron, de Gabriela Larralde; Horas menores de Leandro Llull y El sonido de la atención de Jorge Santkovsky. La presentación estuvo a cargo de la poeta Vivian Lofiego.

Acá van las fotos, ¡muchísimas gracias, Nahuel!

Vivian Lofiego

Público

A la derecha, Carlos A. Basch y Vivian Lofiego

 Horas menores, de Leandro Llull

Carlos A. Basch

Las cosas que pasaron, de Gabriela Larralde

Público

Izq: Jorge Santkovsky entre el público; der: Vivian Lofiego


A la derecha, Leandro Llull

Izq: Gaby Larralde; der: Leandro Llull

A la derecha, Jorge Santkovsky

El sonido de la atención, de Jorge Santkovsky



Gabriela Larralde

Hombre grande, de Carlos A. Basch