23 de octubre de 2015

RESEÑAS: "Cuestión de pronombre" de Víctor Valdés Rodda en Solo Tempestad

Compartimos esta reseña de Cuestión de pronombre, de Víctor Valdés Rodda, firmada por Janice Winkler y publicada la revista Solo tempestad:
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Por Janice Winkler

¡El desafío de reseñar poesía! Porque uno se mete en el momento de meditación del poeta, en su interpretación sonora del mundo. Además, cada lectura de un mismo poemario puede ser completamente distinta de la anterior. Sí, de un solo lector. Leer poesía en silencio, envueltos en ruidos externos, no es lo mismo que leer en voz alta y en soledad. ¿Cuántas veces leí Cuestión de pronombre, de Víctor Valdés Rodda? La primera, estaba en clase. Mis alumnos hacían un examen y yo, que confío en ellos, abrí el libro. Pero igual, de vez en cuando levantaba la vista para chequear que todos los ojos estuvieran en su lugar. Entonces, se puede decir que la primera fue una lectura entrecortada. Sin embargo, me quedó de ella un poema que me hizo agarrar una carilina y secarme algunas lágrimas. ¿Qué te pasa, seño? Nada, nada. Me pasa que:

Incluso el postre

Prefiero recordarte en la calzada
movías tus brazos y tus piernas
como un árbol del paisaje
triste tu foto
un asombro seguido por un dolor intenso
vida traidora
hacer esto a uno de sus vivos más vitales
entregarlo a la muerte sin salvas sin honores
indefenso postrado
prefiero recordarte en una playa
con Mary mami
salpicado de espuma
con la caja de dulces
sonrisa a lo bonzo
sin esos tubos por el cuerpo
o la enfermera con regaños en el libro de incidencias:
el paciente dejó la comida otra vez incluso el postres

Me pasa esa segunda persona a la que le habla el poeta; esa ausencia que alguna vez fue la representación total, para él-hijo, de vitalidad; la mirada hacia arriba, al héroe que se volvió regañado en el final. Me pasa el reproche a la “vida (pausa) traidora” que funciona así, tan cíclica, que de chiquito se empieza a recorrer y allí mismo se vuelve, a ser chiquito, “indefenso”. Me pasa que su recuerdo de amor me llega a mí, directo, como un flechazo familiar, y se me viene la imagen de ese padre, como se vienen las imágenes cuando uno lee textos narrativos. Hay una foto muy clara del amor y un grito muy claro de tristeza.

Leí, también, Cuestión de pronombre, en casa, en voz alta, haciendo las pausas correspondientes allí donde Valdés Rodda dibujó espacios: “…la ola llega lame mis pies / con mansedumbre finge / voy a acariciar su lomo se sacude / deja caer la cola y salpica de muerte /castillos de balde / corazones flechados con el dedo…”. Los animales, la naturaleza, recorren el poemario que, a su vez, recorre la vida literaria del poeta. La ola, digo yo, se presenta tentadora y, después, arremete como un salvaje traidor. Así también arremeten unos cuantos gatos cuando la gata está en celo. El poeta lo ve definido en el “grabado fatal” que cierra un manual sobre gatos: “…copulan se acercan otros / le llaman poliándrica a esta cópula / una minina varios gatos cada cual a su turno / por lo que mientras uno se agita sobre ella / los demás siguen todo asombradísimos / aguardan…”. Me da impresión, pienso que en esta vida se ha prejuzgado mucho a las gatas. Me da impresión y lo releo.

También leí Cuestión de pronombre en viaje, en el 29, y me reí en voz alta cuando llegué a vidas pequeñas, que empieza: “un bonito día / esperencejo se encuentra…”. Más tarde tuve que buscar “esperencejo” en la RAE y supe que es sinónimo de fulano. Y claro, porque este poema tan narrativo cuenta la historia de una persona cualquiera en alguna ciudad; habla sobre la puja por quedarse con, la salvajada y la avivada. “El que no llora no mama”. Y en este poema, oh sorpresa, está metida la policía.

Estas fueron las lecturas que hice hasta ahora de este poemario. Pero la poesía nunca muere en el estante, siempre se relee y se vuelve a interpretar.

Dice el gran Dylan Thomas en su Manifiesto Poético (Nueva Caledonia Ediciones, Buenos Aires, 1976): “…Lea los poemas que le guste. No le preocupe el que sean “importantes” o perdurables. Después de todo, ¿qué importa lo que la poesía es? Si quiere una definición de poesía, diga: “Poesía es lo que me hace reír o llorar o bostezar, lo que hace vibrar las uñas de mis pies, lo que me hace desear hacer esto, aquello o nada”, y conténtese con eso. Lo que importa con respecto a la poesía es el placer que proporciona, por trágico que sea. Lo que importa es el movimiento eterno que está detrás de ella, la vasta corriente subterránea de dolor, locura, pretensión, exaltación o ignorancia por modesta que sea la intención del poema…”.


2 de octubre de 2015

LECTURAS/PRESENTACIONES: "La linterna de Aristóteles" en Sevilla

Ayer, en el sevillano barrio de Triana, presentamos "La linterna de Aristóteles" de Álex Prada.
Con Walter Cassara como presentador, esto sucedía en la librería Especies de Espacios, uno de nuestros puntos de venta habituales de España: